Nosotros

Ukat fue la primera palabra africana que aprendimos en Thiobon, un pequeño pueblo de Senegal. Todos los niños gritaban “ukat, ukat”, mientras nosotros nos instalábamos por tres meses allí para colaborar en la construcción de una maternidad. En un par de días ya habíamos integrado en nuestro vocabulario “ukat”. Cuando estábamos disconformes con algo repetíamos la palabra varias veces y parecía que funcionaba. “Ukat” sería algo así como “para”, “para de hacer eso”, “para de decir aquello”…nosotros le hemos dado nuestro propio significado para decirte “para”, detente, date un instante para pensar y reflexionar.

Ukat nace de este viaje a Senegal, del descubrimiento de las telas africanas wax y de la labor esencial que realizan los sastres en un país donde cada habitante tiene un traje hecho a medida. Nuestros accesorios tienen como protagonista principal la tela wax y el trabajo de muchas personas que han creído en el proyecto desde que empezó este viaje con billete de ida y vuelta, pero que ha acabado convirtiéndose en un viaje de solo ida.

Dierre, junto a su equipo, es el sastre que confecciona las fundas de portátil Ukat. Estas fundas están confeccionadas de inicio a fin en su pequeño taller de costura en la Casamance, en el sur de Senegal. Su pasión por la costura le viene de tradición familiar. Su padre ya era de oficio costurero y tenía su propio taller en casa. Dierre nació entre telas e hilos aprendiendo así la profesión desde muy pequeño. Más tarde, después de formarse durante un tiempo en Ziguinchor, cumplió su sueño: construir su propio taller de costura y confeccionar la ropa para toda la gente del pueblo.

La idea principal de nuestro proyecto “Ukat” es hacer la mayor parte de nuestra confección en Senegal, dando a conocer la tradición costurera que hay allí, además de incentivar a las mujeres en riesgo de exclusión laboral, a colaborar con nosotros trabajando también en la confección de las fundas.